miércoles, 24 de abril de 2013

Vidarte y Barrés.




Trabajadora, que eres una trabajadora.

Utilizo imágenes que aparecen en Internet. Ruego disculpas a sus propietarios (Si alguna de las imágenes infringe o vulnera la privacidad o los derechos de autor, ruego que os pongáis en contacto conmigo para retirarla inmediatamente).


Cuéntalo a tus amigos para que sepan donde pueden encontrar el origen de su apellido. Y aunque creas (o crea) que el que tiene/s solo es el s/tuyo y el de s/tu familia, solicítalo de igual manera en cualquiera de los “comentarios” de este blog. ¡Una aclaración! Los datos aquí expuestos, fidedignos, son una parte de las referencias que tengo y que, entre otras cosas, no les puedo facilitar donde se han obtenido, por formar parte del patrimonio de la librería EyP; siendo ellos los “sabedores” del valor de dicha información y a quienes, o donde,  se puede consultar sobre la misma. Otro dato importante se refiere a que la prodigalidad de apellidos no nos permite entrar en genealogías individuales. Quiere esto decir que “nunca”, “nunca” vamos a acometer el estudio profundo de la familia de un apellido (abuelos, bisabuelos, etc.), para ello hay otros expertos genealogistas colaboradores de la librería. En la librería EyP si se harán precisos árboles genealógicos, escrupulosos escudos, perfectos dosieres  familiares (en imitación de papel pergamino), pero siempre con sus propios datos, o la información proporcionada por nosotros o nuestros colaboradores a partir de sus observaciones. Así y todo, me enorgullezco de saber “algo” de 302.276 apellidos hispanos y de decir aquí una pequeña parte, incluyendo aquellos apellidos considerados “raros” o de difícil localización.




Vidarte
Según el historiador Francisco Gómez Arévalo, cronista y rey de Armas de  Felipe V, en su manuscrito “Recopilación de Armas”, la casa solar de este linaje estuvo enclavada en las montañas de Vizcaya. De aquí pasaron sus líneas a establecerse en Guipúzcoa en las villas de Mondragón y en la parroquia de Santa Marina de Oxirondo-Vergara, destruida por 1625.

Juan Simeón Vidarte, un
rehabilitado del PSOE.
Jerónimo de Villa les descubre en la Merindad de la villa de Marquina (Vizcaya), sita en el barrio de Vidarte, de la anteiglesia de Jemein. Hacia el año 1638, en las inmediaciones de la parroquia de Jemein, existía la casa solar de Torre-Vidarte.

Por su parte José Alfonso de Guerra y Villegas afirma que otras dos casas se encontraban en Lizarza y Vergara (Guipúzcoa).

Y si diferentes autores ven los orígenes del linaje en diversos lugares todavía se pueden ver sus ramas que radicaron en Bidarte (oficialmente en francés Bidart), Ezpeleta (Espelette, en francés, en Labourt), ambas localidades francesas; Lezo, en Guipúzcoa. Beruete, Astrain y valle de Guezaliaz, en Navarra. Tampoco podemos olvidarnos de que en el siglo XV eran vecinos de Mondragón, Azcoitia y Villarreal.




Barrés
Encontrándonos en España, y guiándonos por Francisco Sarandeses, no tenemos más remedio que pensar que es un apellido español procedente del lugar de este nombre, perteneciente a la parroquia de San Esteban de Barres, en el concejo de Castropol, en el Principado de Asturias. Aquí algunos miembros del apellido lo compusieron como Barres-Villamil. Pero también podría ser natural de Barres, en la provincia de Lugo.
 
Maurice Barrès, personaje
de la literatura.
Sin embargo debemos tener en cuenta que este apellido existe en otros lugares de Europa: Francia, Inglaterra, Alemania, Italia… Se da, además, otra circunstancia muy importante, y es que actualmente ha desaparecido de Asturias y quedan muy pocos en Pontevedra, encontrándose a los diferentes miembros de este apellido en diversas tierras con cierta influencia catalana.

En Francia son varios los lugares que tienen  esta palabra en su formación: Boulay-les-Barres, Cours-les-Barres, etc.

De esta manera comprobamos como en 1573, Sancho de San Martín, de Bilbao (Vizcaya) se opone a  que Juan Barres y consortes saliesen con sus navíos cargados de sacas de lana, hierro y otras mercancías de la ría de Bilbao hacia la ciudad de Nantes en Bretaña, sin preguntarle a él si quería la carga para su nao, como estaban obligados según lo que mandaba Su Majestad.




Animo para el día después... de San Jorge, de Cervantes...

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